VILLAGGIO DI ALBERTO
una vida breve, una huella duradera
Formación
Pilar II.

Se aprende un oficio cocinando para quienes vienen a visitarnos.

No un taller ficticio. Un restaurante de verdad, abierto al público, donde los jóvenes de la acogida aprenden una profesión sirviendo a personas reales, en tiempos reales.

La cocina la dirigen un chef profesional y tutores educativos. Los jóvenes rotan entre sala, pastelería, despensa y gestión de pedidos, con itinerarios adaptados a sus aptitudes y edad. La carta es estacional y de territorio, construida cuando es posible con los productos del propio Villaggio. Los beneficios vuelven al proyecto y cubren los costes formativos y las becas de prácticas. El restaurante es también el lugar donde la ciudad se encuentra con el Villaggio: cenas abiertas, eventos, mesas reservables. Una forma concreta de sostener el proyecto simplemente sentándose a comer.

Lo que encontrarás aquí

Cuatro modos
de habitar
este pilar.

Cada pilar se hace de prácticas cotidianas, no de lemas. A continuación, cuatro gestos concretos que encontrarás al cruzar el umbral.

1

Formación certificada

Itinerarios reconocidos en sala, cocina, pastelería, gestión.

2

Tutores educativos

Cada turno acompañado por educadores, no solo por profesionales de la restauración.

3

Carta del territorio

Estacionalidad, cadena corta, productos de los talleres y huertos internos.

4

Abierto al público

Reserva una mesa: es la primera forma concreta de apoyar al Villaggio.