Se aprende un oficio cocinando para quienes vienen a visitarnos.
No un taller ficticio. Un restaurante de verdad, abierto al público, donde los jóvenes de la acogida aprenden una profesión sirviendo a personas reales, en tiempos reales.
La cocina la dirigen un chef profesional y tutores educativos. Los jóvenes rotan entre sala, pastelería, despensa y gestión de pedidos, con itinerarios adaptados a sus aptitudes y edad. La carta es estacional y de territorio, construida cuando es posible con los productos del propio Villaggio. Los beneficios vuelven al proyecto y cubren los costes formativos y las becas de prácticas. El restaurante es también el lugar donde la ciudad se encuentra con el Villaggio: cenas abiertas, eventos, mesas reservables. Una forma concreta de sostener el proyecto simplemente sentándose a comer.
Cuatro modos
de habitar
este pilar.
Cada pilar se hace de prácticas cotidianas, no de lemas. A continuación, cuatro gestos concretos que encontrarás al cruzar el umbral.
Formación certificada
Itinerarios reconocidos en sala, cocina, pastelería, gestión.
Tutores educativos
Cada turno acompañado por educadores, no solo por profesionales de la restauración.
Carta del territorio
Estacionalidad, cadena corta, productos de los talleres y huertos internos.
Abierto al público
Reserva una mesa: es la primera forma concreta de apoyar al Villaggio.