La bondad se aprende con las manos.
Espacios abiertos a quienes suelen quedarse fuera: personas con discapacidad, personas mayores solas, jóvenes de la acogida, niños del barrio.
Cuatro talleres activos todo el año: artes visuales, música y canto, madera y cerámica, huerto y plantas medicinales. Ningún requisito, ningún nivel. Quien llega encuentra materiales, tiempo y alguien que sabe enseñar sin prisas. Los talleres no van «por categorías». Un niño del verano puede sentarse al lado de una persona mayor del barrio y de un joven de la acogida. Ahí ocurre lo importante: el reconocimiento mutuo. Los objetos nacidos en los talleres se usan en el Villaggio (cerámicas para el restaurante, plantas para la cocina) o se venden en apoyo del proyecto. Cada gesto se vuelve útil para alguien.
Cuatro modos
de habitar
este pilar.
Cada pilar se hace de prácticas cotidianas, no de lemas. A continuación, cuatro gestos concretos que encontrarás al cruzar el umbral.
Artes visuales
Pintura, grabado, fotografía. Exposiciones abiertas al público dos veces al año.
Música y canto
Instrumentos, coro intergeneracional, conciertos en el jardín del Villaggio.
Madera y cerámica
Talleres equipados, producción para el restaurante y para la venta.
Huerto y plantas
Un jardín cultivado en común, hierbas para la cocina y para infusiones.